Pedagogía Sistémica
Centro de Educación Infantil autorizado por la DGA
Pedagogía Sistémica
La Pedagogía Sistémica es el eje vertebrador de todas las actividades que se llevan a cabo en la Cucú Tastas. Somos uno de los primeros centros de Zaragoza de primer ciclo de educación infantil donde se trabaja con este enfoque.
La pedagogía sistémica es la pedagogía del cambio de mirada: el maestro mira y respeta al niño y la niña como es y con todo lo que trae a la escuela, con unas características únicas, con su historia familiar.
Quisiera decir algo sobre la relación de padres y maestros: primero los padres, después los niños y luego los maestros, este es el orden. Los padres confían los niños a los maestros, estos representan a los padres ante los niños, solo pueden hacerlo si los padres tienen un lugar en sus corazones. Cualquier maestro que se considere mejor que los padres ya ha perdido. Un niño ama a sus padres, sean como sean, y no al maestro; primero quiere a sus padres, luego al maestro, si este ama y respeta a sus padres.
Muchas veces tenemos una idea extraña, como si nuestra familia fuera la correcta, y que lo que es válido en la nuestra fuera válido para todos. Pero, en realidad, nuestra familia es una entre millones, y todas ellas son buenas y correctas, y a la vez muy diferentes. Este es el primer hecho a reconocer: que las diferentes familias son todas válidas, y todas las culturas también, son todas formas de existencia y de realizaciones humanas, y es muy importante que el maestro respete esto en cada caso. Es necesario que en parte se olvide de sus valores y principios, para poder reconocer los valores de los padres. Esta actitud le permite aportar sus conocimientos y encontrar la confianza de los niños, estando al servicio de los padres; así puede complementar y completar el trabajo de los padres.
Bert Hellinger
Así, desde nuestro centro de educación infantil, se favorece en todo momento la relación y comunicación fluida con las familias (primer sistema de pertenencia y referencia del niño). Los padres son, ante todo, los primeros responsables de la educación de los niños y niñas. Los maestros y educadores los acompañamos en este camino.
Premisas
Una actitud de respeto y reconocimiento a las familias para poderles pedir confianza y respeto a la institución escolar. Los niños no aprenden si los padres no confían en los maestros. Nuestra posición de maestros es privilegiada para construir puentes de comunicación con las familias.
Tipos de puente que queremos construir con las familias
El de la confianza
Los niños disfrutan, juegan, aprenden cuando los padres confían en nosotras. Somos conscientes de que los padres nos entregan su mayor tesoro en una edad muy frágil y sensible, nos eligen a nosotras, a nuestro proyecto, y por eso les estamos profundamente agradecidas.
El de la comunicación
Estando disponibles para el diálogo, escuchando sus dudas y preocupaciones, creando y ofreciendo espacios para que se den estos momentos: tutorías, reuniones grupales, café de padres.
El de las alianzas
Para trabajar juntos, colaborando con los mismos criterios y pautas en el proceso educativo y madurativo de su hijo. Nosotras, por un tiempo, acompañamos en este camino.
Una nueva forma de mirar
Es una nueva forma de mirar que implica cambios profundos en nuestra forma de pensar la educación y en nuestras actitudes hacia todos aquellos que intervienen en el acto educativo: familias, alumnos, docentes, etc. Este enfoque pedagógico trata de crear las condiciones idóneas para que la escuela sea un espacio orientado hacia el aprendizaje de la vida, y para que las nuevas generaciones puedan hacer algo útil con el legado que les ha sido transmitido por sus padres.
Actitudes que pueden favorecer una buena comunicación entre escuela y familia
Como tutores y maestros debemos tener claro que un alumno siempre será leal a su familia de origen; esto exige una mirada sistémica, ver al alumno como elemento de un sistema familiar que tiene sus propios valores, reglas y referentes.
La escuela es otro sistema que tiene sus propios valores y reglas, y no siempre coinciden con los de la familia. El alumno puede sentir una gran confusión e inseguridad cuando entre la escuela y la familia no hay un puente —entonces cada cual le dice una cosa diferente—, y esto tiene repercusiones en el aprendizaje del alumno.
Construir un puente basado en el respeto mutuo y la confianza es el primer objetivo de toda entrevista o contacto con los padres. El tutor debe mirar a la familia del alumno, respetando sus características, sean cuales sean. Los padres, abuelos o quienes estén al cuidado del niño son los primeros responsables de su educación.
La escuela está después de los padres: ellos le dan la confianza para educar a su hijo, y debemos reclamar esa confianza, pues sin ella no podemos hacer nuestro trabajo, puesto que no tenemos ninguna autoridad ante el alumno. Los tutores nunca se deben poner en el lugar de los padres; su lugar es junto a los padres, para continuar la educación de sus hijos.
Mercè Traveset