Cucú Tastas

Proyecto Educativo

Centro de Educación Infantil autorizado por la DGA

Introducción

Una de las manifestaciones de la autonomía de un centro, recogida en el Reglamento Orgánico de las Escuelas de Educación Infantil y de los colegios de Ed. Primaria, es la elaboración y aplicación del Proyecto Educativo de Centro (P.E.C.).

El P.E.C. es el documento que recoge el conjunto de decisiones, de ideas asumidas por toda la comunidad escolar, respecto a las opciones educativas básicas y la organización general del centro.

El Proyecto Educativo constituye un documento de carácter programático que expresa los deseos de la Comunidad Escolar respecto a los principios educativos, organizativos y normativos que inspiran la elaboración de los demás proyectos que articulan la gestión participativa del centro.

Es un instrumento para la gestión que, en coherencia con el contexto escolar, enumera y define los rasgos de identidad del centro, formula los objetivos que pretende y expresa la estructura organizativa de la institución.

Los objetivos del presente documento son:

  • Definir nuestras convicciones e intenciones educativas
  • Concretar las decisiones respecto a la organización y gestión del centro
  • Recoger las grandes pautas orientadoras de nuestra acción en el centro
  • Complementar, como documento más ideológico, el plan de actuación del P.E.C.
  • Presentar un modelo educativo que atienda a las particularidades de nuestro alumnado
  • Ofrecer nuestras señas de identidad para establecer relaciones con otras instituciones

Contexto

1. Análisis del Contexto

1.1. Análisis de la realidad del contexto

ESCUELA INFANTIL CUCÚ TASTAS
C/ María Montessori 12-14, Local
50018 Zaragoza

Titularidad: Privada

Niveles de enseñanza: Educación Infantil de 0 a 3 años (1er Ciclo)

Unidades:

  • 2 clases de 0-1 años con 8 niños cada una
  • 1 clase de 1-2 años con 13 niños
  • 1 clase de 2-3 años con 16 niños

Profesorado: 2 Maestras de Ed. Infantil, 2 Técnicos de Ed. Infantil, 1 Auxiliar Educativa

Confesionalidad: la escuela se declara aconfesional y pluralista desde el punto de vista religioso y político, con respecto a todas las creencias e ideologías tanto de los niños como de su familia así como de los miembros del equipo educativo.

Principios generales que rigen nuestra línea educativa

La actividad educativa se desarrollará atendiendo a los siguientes principios: profundo respeto a la singularidad y circunstancias de todos y cada uno de los niños, atención a las necesidades individuales, formación personalizada que propicie una educación integral en conocimientos, destrezas y valores morales de los alumnos en todos los ámbitos de su vida, metodología activa favoreciendo la adquisición de aprendizajes significativos, actitudes de respeto hacia las personas y el medio ambiente, y tratamiento de igualdad entre los sexos, rechazo a todo tipo de discriminación y respeto a todas las culturas.

  • La formación en el respeto y defensa del medioambiente
  • El desarrollo de las capacidades creativas y del espíritu crítico
  • El fomento de hábitos de comportamiento democrático
  • La participación y colaboración de los padres para contribuir a la mejor consecución de los objetivos educativos
  • Fomento de actitudes, valores y hábitos: salud, educación del consumidor…
  • La actividad investigadora de los profesores a partir de su práctica docente
  • La evaluación de los procesos de enseñanza-aprendizaje

Servicios Generales:

  • Educación Infantil 1er Ciclo (0-3 años)
  • Servicio de guardería (de 7:30 a 9:30 y de 17:00 a 20:30)
  • Actividades extraescolares (inglés, psicomotricidad, gabinete de logopedia)
  • Comedor

Servicios Pedagógicos:

  • Equipo Psicopedagógico
  • Equipo de profesores especializados (Ed. Infantil, Ed. Especial, Audición y Lenguaje, Psicomotricista)
  • Técnicos especialistas en Ed. Infantil
  • Auxiliares Técnicos Educativos
  • Educadores de Masaje Infantil. Cursos de masaje infantil
  • Apoyo Educativo
  • Información y Orientación a las familias

Entorno

2. El Entorno

2.1. El barrio

La escuela se encuentra situada en el barrio del Actur.

2.2. El Centro

La escuela Cucú Tastas está ubicada en la planta baja de un edificio de viviendas, tiene una superficie de 300 m² y un patio de recreo de 2000 m².

Toda el ala derecha del local se ha destinado a los bebés. Posee entrada independiente desde el exterior, vestíbulo y 1 baño para adultos. Cuenta con dos aulas de 0 a 1 años independientes pero comunicadas por medio de una puerta, con zona de baño y cambio así como de preparación de biberones y otros alimentos. En una de estas aulas se encuentra la salida al patio, también independiente del resto de las aulas de uno y dos años.

En la parte central del local se encuentra la entrada principal a la escuela infantil, con un gran vestíbulo o recepción desde donde se accede al resto de las instalaciones:

  • Cocina — en el centro no se preparan comidas, se cuenta con servicio de catering escolar
  • Sala de usos múltiples, donde se realizan las sesiones de psicomotricidad, cursos de masaje infantil y otras actividades; desde esta sala se accede al almacén de material así como a los vestuarios y duchas del personal educativo
  • Dos aseos para adultos
  • Pequeño cuarto de material
  • Despacho de Dirección
  • Sala de Reuniones
  • Pasillo que comunica esta zona con el aula de bebés
  • Un aula de 1-2 años con zona de cambio y salida independiente al patio
  • Un aula de 2-3 años con zona de cambio y salida independiente al patio

Estas dos clases poseen los aseos compartidos a los que los niños acceden desde puertas independientes situadas en sus respectivas clases.

2.3. El equipo educativo

El equipo educativo está compuesto por 2 Maestras en Educación Infantil (que además son psicomotricistas), 2 Técnicos en Educación Infantil y 1 Auxiliar Educativo, 1 Maestra en Audición y Lenguaje, 1 Maestra en Educación Especial. La edad media del personal educativo está en torno a los treinta y tres años. Así mismo, la escuela está dispuesta y abierta a recibir alumnos en prácticas: de escuelas de magisterio, de institutos de formación profesional, así como de otras instituciones.

El equipo es estable. Sus miembros comparten las mismas inquietudes y principios educativos, y los transmiten a las personas que llegan nuevas. Es un equipo con ilusión, dinámico, abierto, y con ganas de hacer cosas innovadoras, reflexionando sobre la práctica educativa y participando junto con los demás miembros de la Comunidad Escolar en su organización y gestión.

El trabajo en equipo responde a las necesidades de aprendizaje y profesionalización de los adultos. Posibilita el intercambio y contraste y, simultáneamente, es la base de un objetivo común: conjugar la tarea de todos para ofrecer a los niños coherencia y unidad en el Proyecto Educativo. Esto nos permite, a su vez:

  • Un aprovechamiento racional de los recursos
  • La distribución de las tareas y la diversificación del trabajo
  • Riqueza de puntos de vista
  • La concesión de respaldo y apoyo a las iniciativas
  • La colaboración en la resolución de conflictos, en la toma de decisiones y en la realización de proyectos
  • La asunción de las funciones propias
  • El intercambio de información y experiencias
  • La negociación, el consenso y la corresponsabilidad en el desarrollo del Proyecto Educativo
  • La formación de personas tolerantes, abiertas y flexibles
  • La aportación de datos y conocimientos sobre las peculiaridades e intereses de todos los sectores y del entorno escolar
  • Una mejora en el grado de satisfacción y en el clima de relaciones de las personas implicadas en el proceso

Queremos que la escuela sea una realidad integrada y no la suma del trabajo de niveles y ciclos aislados unos de otros, y que los educadores que la constituyen formen un equipo coherente, que sean motor de todo el funcionamiento de la misma, llevándolo a la práctica a través de nuestra organización.

Los educadores que componen el equipo educativo han de introducirse en una dinámica de trabajo colectivo, haciendo congruente su forma de entender la educación con la del resto de componentes del grupo, organizando un equipo de trabajo que sea el eje entorno al cual gira la vida del centro. Es por ello que en nuestra escuela valoramos no solo que los educadores alcancen un alto nivel profesional, sino que, fundamentalmente, tengan actitud y capacidad para trabajar en equipo.

En este sentido promovemos la formación permanente de los educadores facilitando su asistencia a cursos, seminarios, conferencias, etc., consiguiendo que dicha formación contribuya posteriormente al enriquecimiento del equipo pedagógico y de la línea educativa del centro. Esto permitirá mejorar la práctica docente y lograr una intervención planificada, coherente y compartida.

Por otro lado, si mejorar la intervención pedagógica es una de nuestras metas, entendemos desde esta perspectiva la evaluación como una exigencia interna del perfeccionamiento de todo proceso de enseñanza-aprendizaje, y queremos que sea el motor del cambio curricular y de nuestro desarrollo profesional. Consideramos la evaluación como un medio básico de investigación del profesorado que contribuye a un nuevo perfil profesional de nuestra función en el aula.

Identidad

3. Señas de Identidad

3.1. Nuestros objetivos

Consideramos que los objetivos básicos de la escuela infantil son los siguientes:

  • Establecer relaciones personales afectivas significativas y satisfactorias
  • Contribuir a la estructuración de la identidad del niño conquistando una autonomía y autoconfianza suficientes
  • Potenciar el desarrollo del conocimiento y ofrecer la posibilidad de relacionarse e interactuar con el entorno dando salida a sus necesidades de exploración y descubrimiento
  • Promocionar la socialización del niño y ofrecer posibilidades de expresar y comunicar sus experiencias encontrando interlocutores gratificantes

Estos objetivos básicos los ampliamos en los siguientes, con los niños y las niñas y con nosotras mismas:

  • Posibilitar que se sientan a gusto y confortables, que se expresen con su cuerpo, que se hagan "independientes", que conozcan los "límites" y sepan qué se puede o no hacer
  • Respetar sus necesidades: de movimiento, de expresión y comunicación con las distintas posibilidades que les ofrece su cuerpo, de aprender, conocer, aprehender y comprender, de "ordenar el mundo", de encontrar respuestas a sus dudas e inseguridades, de "crecer"
  • Crear espacios y tiempos para la "humanización" (para la creación, la alegría, la bondad, las relaciones…), provocar hacia lo creativo, posibilitar las vivencias de experiencias artístico-culturales como movilizadoras de nuestra propia sensibilidad
  • Enseñar-aprender como un proceso dinámico y abierto, donde todos los actores nos lanzamos al descubrimiento: investigar en el sentido de clarificar, de explorar… "construir"
  • Escuchar en profundidad, respetar la libertad individual, creer en las posibilidades del niño, ser auténticos
  • Respetar y valorar las "diferencias", personalizar las relaciones con los niños estableciendo lazos de cariño y afecto
  • Generar las condiciones y oportunidades que abren a las personas que estamos en la educación las posibilidades insospechadas de encuentro, maduración, toma de conciencia, crecimiento y liberación
  • Compartir con los demás una manera de entender la educación, ser capaces de ponernos de acuerdo con los otros, reflexionar juntos, reconocer errores y ser autocríticos, seguir aprendiendo siempre, estar en diálogo permanente con el "entorno" estableciendo vínculos de simpatía, confianza, afecto, apoyo, colaboración, reconocimiento
  • Posibilitar que se sea único y diferente, defender la identidad propia y respetar la de los otros, crear un clima de libertad e igualdad, descubrir y vivir la "vida en sociedad", posibilitar la percepción de "ser en el mundo", aprender a ser y "sentir" con los otros
  • Saber escuchar y ser escuchado, poder hablar y opinar, vivir el grupo, respetar los intereses, favorecer las diferentes opiniones, ideas, propuestas…, sentir que uno forma parte de un "todo", posibilitar el intercambio, crear condiciones para poder "comunicar", enriquecerse en el trabajo o en la tarea con los otros
  • Incorporar la naturaleza a nosotros mismos, sentir felicidad y alegría en relación con la naturaleza, respetar y defender otras formas de vida, respetar las diferentes manifestaciones culturales, sentir inquietud por la "realidad" que viven, abrir la escuela al entorno, provocar el interés por el "mundo"
  • Entender que los niños y las niñas tienen la necesidad vital de conocer, de comunicarse, expresarse, de autoafirmarse ante el mundo y el adulto, de explorar el mundo, de construir y destruir para reconstruir; y en definitiva, de crear, en un clima afectivo de aceptación y conocimiento que evitará la competitividad, la violencia y el autoritarismo, potenciando en su lugar la comunicación, la cooperación, el trabajo en equipo y la ayuda mutua
  • Mantener una actitud de escucha que nos permita aceptar las demandas y necesidades de los niños así como la capacidad para responder a estas

"El factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enséñese en consecuencia" (Ausubel). A partir de esta frase reflexionamos sobre la interacción que se produce en toda acción educativa: por una parte, el niño construyendo su propio aprendizaje; por otra, el profesorado como guía de esa actividad constructiva.

Esto implica, naturalmente, que nuestra labor no puede estar dirigida solamente a trasvasar conocimientos a los alumnos/as, como si fuéramos máquinas de insuflar ciencia. De aquí proviene la necesidad de una especialización y formación que nos posibilite no solo el conocimiento teórico de explicaciones y principios pertinentes para la educación y la enseñanza, sino inventar, a partir de la práctica, nuevas relaciones con el alumnado. Una formación, por tanto, desde fuera y desde dentro de la propia escuela, de la práctica educativa, tratando de conseguir la necesaria convergencia entre innovación e investigación.

Trabajamos por pequeños proyectos ya que consideramos que los niños son protagonistas de su propio aprendizaje y tomamos, como responsabilidad nuestra, el acompañarles en su proceso de descubrimiento.

3.2. Atención a la diversidad

Aquí TODOS tenemos sitio para ser nosotros mismos, sea cual sea nuestro origen, cultura, ideología, situación familiar, necesidades educativas especiales… Creemos en una sociedad diversa capaz de vivir en armonía; entendemos la escuela como un tiempo y un espacio para la humanización, donde TODOS encuentran su lugar.

3.3. El trabajo corporal

En nuestra escuela concedemos una prioridad fundamental al trabajo corporal y a la psicomotricidad con los niños y las niñas.

"La psicomotricidad la entendemos como una manera de concebir a la persona, de entender la expresividad infantil como una globalidad en la que confluyen aspectos motrices, cognitivos y socioafectivos como elementos que configuran la personalidad y que nos permiten su comprensión." (Miguel Llorca Llinares)

En este sentido, podemos establecer como principal finalidad de la psicomotricidad el desarrollo de competencias motrices, cognitivas y socioafectivas que se ponen de manifiesto a partir del juego y del movimiento. Esta finalidad se alcanzará mediante la educación psicomotriz, que tratará de favorecer el desarrollo global de la persona mediante la utilización del movimiento y del juego corporal, el establecimiento de relaciones con los objetos y con los otros, y como consecuencia, el desarrollo de la identidad y autonomía personal.

La forma de trabajar se basa en la experimentación y descubrimiento del mundo que nos rodea, porque pensamos, con Lapierre y Aucouturier, que ningún concepto puede ser verdaderamente aprendido si no se ha vivenciado. La participación activa es imprescindible, puesto que queremos que los niños y las niñas se expresen corporalmente, se orienten en el espacio y descubran todas las formas de relación que pueden establecerse con los compañeros y los objetos. Para ello ponemos a su disposición todo tipo de materiales, a partir de los cuales puedan crear juegos y modificar la utilidad del objeto.

3.4. Educar en valores

Igualmente vemos la necesidad de crecer desde nosotras mismas en "valores" y transmitir a los niños una auténtica "educación en valores". Creemos que educar para la paz, la solidaridad… lleva implícito contribuir al desarrollo armónico de los niños (acercarnos, buscar y ayudar a liberar en el niño todo un mundo lleno de vida y de posibilidades), y que esto pondrá en marcha, sin duda, el camino hacia la humanización de la sociedad.

Educar en valores no es tarea fácil y a menudo es fuente de conflictos, pero al ser la educación un proceso de socialización, de interiorización de hábitos, conocimientos e ideas, conlleva paralelamente un proceso de transmisión de valores. En este sentido la LOGSE, en su Preámbulo, establece claramente la importancia de la educación afirmando que "…en la educación se trasmiten y ejercitan los valores que hacen posible la vida en sociedad, singularmente el respeto a todos los derechos y libertades fundamentales, se adquieren los hábitos de convivencia democrática y de respeto mutuo, se prepara para la participación responsable en las distintas actividades e instancias sociales…", y continúa profundizando: "…la educación permite, en fin, avanzar en la lucha contra la discriminación y la desigualdad…"

Es por esto que se hace imprescindible en un Proyecto Educativo explicitar esos valores y establecer las líneas de actuación que estos determinarán, sabiendo, al tiempo, que estos valores no existen al margen de la dinámica social y no pueden ignorar la realidad socio-económica y cultural ni el marco de referencia donde nos desarrollamos; por lo que, como primer punto, explicitamos los valores constitucionalmente reconocidos en materia de educación como son la aconfesionalidad, la coeducación, la igualdad de oportunidades y los valores democráticos.

Así mismo, es importante señalar que los "valores" no son un "contenido" a impartir dentro del currículum educativo, ni hablar de valores implica que nuestros niños y niñas reciban un "adoctrinamiento" al respecto; educar en valores es un trabajo continuo, es crear espacios donde puedan desarrollarse, es observar conductas que permitan comprenderlos, es, al fin y al cabo, "vivirlos" en toda la Comunidad Educativa dentro de una "planificación intencional" donde se hagan presentes. Los temas transversales (Educación para la Paz, para la Igualdad de Oportunidades, para la Salud, Ambiental, del Consumidor), abordados de manera amplia en toda la etapa de Educación Infantil y asumidos por sus profesionales, guían las actividades y experiencias de la Comunidad Educativa y suponen la priorización y concreción en el currículum de esa educación en valores, traduciéndose en propuestas metodológicas concretas.

Siguiendo este razonamiento se hace evidente la importancia que tiene el equipo docente y cada uno de los profesionales que lo integramos, exigiéndonos no solo un compromiso individual sino también un modelo organizativo democrático y participativo y unas líneas metodológicas claras basadas en la investigación, la participación, la reflexión, la crítica y la enseñanza activa y constructivista.

En nuestro intenso proceso de reflexión hemos considerado los siguientes valores:

  • Respeto y tolerancia — propiciar la consideración del otro, niño o adulto, admitiendo los diferentes enfoques y opiniones dentro de un clima de tolerancia, cordialidad y honestidad; promover también la valoración de los otros seres vivos, los objetos y nuestro entorno natural.
  • Respeto a la diversidad — fomentar actitudes de respeto a "la diferencia", facilitando la aceptación de que las realidades individuales son diversas tanto desde el punto de vista cultural, social y económico como desde el propio individuo; propiciar la igualdad de derechos y obligaciones, la no discriminación y el enriquecimiento personal que las diferencias conllevan.
  • Autonomía — propiciar el desarrollo integral de los niños en los aspectos físicos, afectivos e intelectuales, facilitando recursos que favorezcan la toma de iniciativa personal dentro del grupo, el conocimiento de los propios límites y posibilidades, y la autoestima.
  • Socialización — apreciar la función social de la escuela como primer ámbito de relación ampliada del niño, facilitando el establecimiento de relaciones sociales y afectivas y el respeto a las pautas y normas del grupo.
  • Colaboración — transmitir el interés por lo colectivo, por el grupo y la tarea común, promoviendo actitudes de cooperación y ayuda.
  • Creatividad — fomentar la utilización de los recursos personales para enfrentarse a las diferentes situaciones, creando alternativas y buscando soluciones innovadoras.
  • Espíritu crítico — fomentar el análisis y la reflexión sobre el entorno socio-cultural, promoviendo actitudes flexibles ante otros puntos de vista.
  • Responsabilidad — propiciar actuaciones en consecuencia con los propios principios y valores, favoreciendo la evaluación y reflexión sobre el propio trabajo y el del grupo.
3.5. Importancia del periodo de adaptación

¿Por qué es importante para nosotras el periodo de adaptación?

La adaptación supone concebir y programar la integración del niño en el centro como un acto pedagógico importante. La entrada en la escuela infantil va a suponer para el niño un gran cambio: implica al mismo tiempo la salida del mundo familiar donde el niño ocupa un rol definido y se mueve en un espacio protegido, conocido y seguro, para introducirse en un mundo de relaciones desconocido y más amplio.

Este cambio supone una dificultad para el niño, que tiene que aceptar la separación de las personas más cercanas y queridas, sobre todo su madre, y adaptarse a un ambiente desconocido. Esta primera separación del niño de la familia constituye un conflicto interno que tendrá que aceptar y superar; pero la manera cómo se resuelva será trascendente para su posterior proceso de socialización y actitud ante el aprendizaje y ante toda su formación. Según la etapa de desarrollo en que se encuentre el niño, será diferente el periodo de adaptación a la escuela infantil.

Podemos decir que el periodo de adaptación es el proceso por el cual el niño y la niña van formando y preparando, desde el punto de vista de los sentimientos, la aceptación de un marco nuevo: la escuela. Como manifiesta Mercedes Conde: "Lo que merece la pena resaltar es que el núcleo del proceso de adaptación, así como su resolución, tiene que ver con los sentimientos, es decir, con el mundo interno".

El niño siente una gran ansiedad con la separación de su familia —una separación física e intrapsíquica a la vez—, porque se siente menos protegido y seguro, se encuentra a solas con sus posibilidades y, en definitiva, se siente abandonado, inseguro, con angustia y miedo. Por todo ello va a necesitar de los adultos y del entorno una gran ayuda y comprensión; en definitiva, sentirse aceptado, entendido y querido.

Metodología

4. La Metodología

La intervención educativa con niños menores de tres años está estrechamente ligada a la satisfacción de sus necesidades biológicas, pero este hecho hace muy necesaria la estructuración de una metodología coherente. La manera de organizar y de intervenir en la vida de los niños es más importante cuanto más pequeños son, pues la vulnerabilidad del niño es mayor en los primeros años, y la influencia de estos años es determinante.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el hecho de que el niño sea atendido en grupo, en lugar de recibir la atención totalmente individualizada propia del medio familiar, hace necesario un diseño muy cuidadoso de la vida del centro. La relación con el resto de los niños no compensa ninguna carencia en la relación con los adultos, de los que depende totalmente para satisfacer sus necesidades individuales y a los que necesita sentirse estrechamente vinculado.

Participamos de la concepción de que los principios metodológicos que deben regir la intervención educativa con los niños y niñas de cero a tres años están fundamentados en las características del desarrollo, pero sobre todo en las necesidades evolutivas e individuales de los niños. Nuestros principios metodológicos son los que enumeramos a continuación.

4.1. Actividad del niño: experiencias significativas globales

Concebimos al niño no como el objeto de la educación sino como el protagonista de su desarrollo, lo que supone valorar sus iniciativas, sus intereses de acción y autonomía, y darle la ocasión de realizar suficientes experiencias estructurantes, de resolver problemas, de aprender de sus errores, tanto en los aspectos cognitivos como en la vida emocional. La actividad del niño tiene sentido, es significativa y contribuye a su desarrollo cuando responde a sus intereses y puede realizarse con cierto grado de autonomía, en relación con experiencias anteriores. Hay que destacar el valor de las repeticiones, y también el de las novedades, indispensables en su justa medida.

Partiendo de esta concepción, desarrollamos el trabajo con los niños y niñas utilizando las siguientes estrategias y recursos:

  • Rincones de actividad — la organización de la clase por "zonas" hace posible la participación activa de los niños y niñas en la construcción de sus conocimientos, desde el respeto a los intereses y elecciones individuales. Estos espacios estables permiten una mejor estructuración y aprovechamiento de los materiales, y facilitan al niño la adquisición de hábitos de organización, autonomía y regulación del propio comportamiento. Esta metodología permite además al docente, a través de la observación y la escucha activa, el reajuste de las actividades y la detección de conflictos.
  • Talleres — organización del trabajo en torno a una tarea concreta que permite la participación de toda la Comunidad Escolar, facilitando no solo el aprendizaje de "técnicas" sino también el desarrollo de la creatividad, la autonomía y el sentido crítico, favoreciendo la cooperación y la atención individualizada.
  • Pequeños proyectos — partiendo de un enfoque globalizador y abierto, permiten a los niños y niñas elegir, pensar, sentir, actuar, compartir, debatir, interactuar, organizar y transformar; el docente es un canalizador de propuestas y un potenciador de la búsqueda de soluciones.
  • Sesiones de psicomotricidad educativa preventiva (línea Aucouturier) — el cuerpo es fuente de descubrimiento, comunicación, relación y afecto; los niños son seres psicomotores que expresan sus problemas, se comunican y aprenden a través de sus manifestaciones psicomotrices.
  • El trabajo corporal que asumimos se define como un planteamiento de libertad en el que se sugieren situaciones de búsqueda en lugar de proponer solo actividades cerradas, aceptando que los niños hagan sus propias interpretaciones; esto supone la no directividad —los educadores no dirigimos, proponemos, ayudamos, aportamos y colaboramos—. La sala de psicomotricidad es el espacio donde, dos veces por semana, los niños y niñas encuentran materiales para fomentar la expresión corporal y simbólica: un lugar cargado de vivencias, de placer, de descubrimientos y de encuentros, con la única limitación del respeto a los demás y al material.
  • La "sorpresa del Cucú" — un montaje artístico y plástico a la entrada de la escuela, una representación lúdica e imaginativa que facilita el encuentro, el intercambio y la participación, delimitando los hitos temporales y ritmos de la escuela.
  • Asamblea — espacio temporal que permite "situar" al grupo y favorecer la participación y comunicación de todos según pautas compartidas; lugar de encuentro diario para organizar la actividad, reflexionar, resolver dificultades y encauzar conflictos.

4.2. Seguridad y equilibrio emocional

Comprender que el niño, en su profunda dependencia del adulto, necesita sentirse bien seguro del aprecio de este, de que cuenta con su presencia, su atención y su afecto. La estabilidad de las personas que se ocupan del niño, la preocupación por proporcionarle señales que le ayuden a prever los cambios, el orden y la ritualización de los distintos momentos del día, así como la posibilidad de relacionar fácilmente la vida familiar y la vida escolar, son elementos que tenemos en cuenta para respetar este principio.

4.3. Individualidad y atención a la diversidad

Supone dirigir la atención educativa a cada uno de los niños y las niñas como una persona única, ante la que replanteamos la intervención en función de sus necesidades particulares, su modo de ser y sus circunstancias concretas. Antes de los tres años los niños están inmersos en la construcción de su identidad personal, y en ese proceso la identidad que le otorgamos los adultos a los que está vinculado afectivamente es esencial. Consideramos fundamental cultivar el respeto y la aceptación de las diferencias, de la individualidad y de los distintos ritmos de desarrollo de cada niño.

4.4. El juego

El juego es la actividad natural del niño y tiene una enorme importancia en su desarrollo, por lo que debe ser garantizado y estimulado. Durante los dos primeros años el juego de los niños es sobre todo un juego de exploración, para pasar posteriormente a incorporar la representación. El papel del educador adquiere una enorme importancia, pues de él depende la calidad de estas actividades. Creamos un escenario de juego que posibilite diversidad de experiencias:

  • Experiencias motrices, como desplazarse, gatear, arrastrarse, andar, subir, bajar…
  • Experiencias manipulativas, de manejo de objetos con características y usos diferentes
  • Experiencias perceptivo-cognitivas que implican poner atención, encontrar semejanzas, evocar, reconocer, imitar y representar
  • Experiencias lingüísticas, de intercambio verbal sobre la propia acción, pero también del juego de la palabra misma, la magia de la voz y del gesto
  • Experiencias de interacción con los adultos y con los otros niños y niñas, que desde muy pronto se convierten en compañeros de juego que multiplican la propia acción

4.5. Colaboración con las familias

Partimos de la concepción de que, en estas edades tan tempranas, las relaciones familiares de los niños son las más importantes para su desarrollo. En el primer ciclo de la educación infantil, la colaboración entre la familia y la escuela no es solo deseable, sino indispensable para el buen desarrollo de los niños y niñas. Consideramos imprescindible, al organizar el trabajo educativo con un grupo de niños, diseñar y planificar cómo se va a producir la cooperación entre padres y escuela. Tenemos en cuenta:

  • La información — a través del contacto personal, necesaria para entender mejor las costumbres y reacciones del niño y planear las actuaciones más convenientes
  • El respeto — hacia las características y circunstancias personales de cada familia
  • El tiempo — para facilitar los contactos con las familias; los encuentros cotidianos son momentos en los que se transmite información y se van elaborando relaciones positivas
  • Las reuniones con los padres — un cauce más formalizado de información, con tiempo para hablar más extensamente de los niños, intercambiar puntos de vista e informar de los planes próximos

La planificación cuidadosa de estas estrategias para la cooperación con los padres, junto con el conocimiento suficiente de sus necesidades y una actitud de respeto y tolerancia, garantiza la participación de las familias y el beneficio que esta implicación representa para los niños y niñas.